El jardín es un lugar que nos permite reflejar lo que el otro es. Cuando pienses que no eres suficiente, que no eres amable, que eres aburrido, que no eres capaz, ¡vuelve al jardín!

Nosotros confiamos en el jardín, y este confía en nosotros. Aquí estamos a salvo, resguardados de la violencia y la hostilidad que vive por fuera.

Este también es el reflejo de todo lo que eres, porque tú también lo construiste y porque tú también lo cuidas.

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